Talbot-Lago T26 GS Dubos Frères Coupé de 1948, arte sobre ruedas

Cuando hablamos de una obra de arte, es entendida generalmente como cualquier actividad hecha por el ser humano, con la finalidad de expresarse bien sea visual, táctil o auditivamente. Además, algunas de las principales cualidades que una pieza debe tener para ser arte son, la exclusividad y el hecho de que no tiene absolutamente ningún propósito sino la pieza per se, es algo similar a un capricho.

Escritor

Eso lo que hasta cierto punto define a nuestro ejemplar de la semana. Éste Talbot-Lago T26 GS, no es un automóvil muy llamativo que digamos, no es lo que uno pudiera llamar «desesperadamente hermoso», más bien es algo bastante simple, pero bonito.

Con todo y su «bonita simplicidad» es en la actualidad uno de los automóviles más prestigiosos dentro del mundo del coleccionismo. En su época fue un potente bólido, ganador de los más prestigiosos grandes premios, además de ser uno de los más potentes de su época, con su motor de 6 cilindros en línea de 4,6 litros y 190 Hp.

Pero éste ejemplar no estaba hecho para competir, más bien, como un traje hecho a la medida, se hizo para disfrutarlo y lucirlo. Porta una hermosa carrocería coupe diseña por el taller de carrocero de los Hermanos Dubos, en Francia. Se inspira ligeramente en el diseño del Jaguar XK120 Coupe, con un capot largo y el habitáculo en la parte de atrás, casi sobre las ruedas traseras. Otro detalle estético es la predominancia de las curvas sutiles, una imponente presencia del negro, incluso en los rines, pero con una delicada pincelada de cromo, del que están hechas algunas de las platinas del automóvil.

Su interior es bastante sencillo, tapicería de cuero roja y sólo 2 asientos, en la parte trasera, en vez de un asiento para 2 personas más, hay una maleta empotrada para colocar lo que se desee. Su tablero es simple, sólo con lo estrictamente necesario para el conductor, además de tener un sistema de sonido con una corneta debajo del panel. En el techo, se puede abrir una ventanilla que permite el flujo de aire y la luz del sol.

Como ven, éste Talbot cumple con los requisitos para ser considerado Arte: Es un capricho, no tiene ningún tipo de propósito más que lucirse a si mismo y además es exclusivo, ya que es el único ejemplar en el mundo carrozado de ésta manera. Es más, podríamos decir que ésta obra de arte sobre ruedas, es en todo sentido como la mujer más bella, no pide ser el centro de atención, porque sabe que ya lo es.

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