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Fogones de esperanza sirven miles de platos calientes

Los maestros parrilleros de La Montserratina unieron sazón y disciplina “Al calor de los nuestros” para llevar alivio nutricional a comunidades vulnerables golpeadas por la contingencia.

El ímpetu solidario de los Artesanos del Sabor transformó la dura realidad vivida tras los sucesos del 24 de junio en un testimonio de apoyo incondicional. En medio de la calamidad, estos expertos de las brasas desplegaron sus cocinas de campaña en los puntos de mayor vulnerabilidad, llevando raciones alimenticias calientes cargadas de afecto tanto a familias en situación de refugio como a los cuerpos de salvamento que actuaban en primera línea.

Un abrazo institucional que no se detiene

El esfuerzo humano de los especialistas de los carbones estuvo respaldado por la decisión institucional de La Montserratina de activar la iniciativa “Al calor de los nuestros”. La marca hizo una pausa en sus planes comerciales para enfocar los recursos en la ayuda social. En lugar de la tradicional festividad del Día del Parrillero, las brasas se encendieron para procesar embutidos de elevado valor nutricional, especialmente ricos en hierro para la hemoglobina, beneficiando a centros de acopio, casas hogares y colegios en Caracas, el centro del país, los Andes y La Guaira.

Verónica Maduro, Gerente Nacional de Mercadeo de La Montserratina, destacó el sentido de esta movilización social: “Entendimos que ayudar significa también actuar.  ‘Al calor de los nuestros’ es un gesto de afecto y acompañamiento a los venezolanos por tantos años de cercanía. Con las manos y el arte de los maestros parrilleros, transformamos más de dos toneladas de productos en casi 25.000 platos servidos a nivel nacional. Incluso desplazamos el Food Truck de la marca a La Guaira para ofrecer más de 700 almuerzos calientes en un solo día con la colaboración de aliados. Todos los días seguimos apoyando porque entender que trabajar también es ayudar es la mejor manera de decir ‘estoy a tu lado cuando me necesitas’”.

Fuego y disciplina puestos al servicio de la gente

Para los maestros de las brasas, la contingencia representó una prueba de empatía y liderazgo. Gracias a la suma de alianzas estratégicas y la articulación en el terreno con Cáritas de Venezuela, este grupo de voluntarios alcanzó un despliegue cercano a las 4.000 comidas servidas en el estado La Guaira, atendiendo tanto a comunidades de la costa como a las brigadas de búsqueda y salvamento.

Rayme Camacho, chef maestra parrillera (@lageneraladelasbrasas), reflexiona sobre la profunda conexión comunitaria que floreció durante la atención primaria:

“Hablar de La Montserratina es hablar de Venezuela. Cuando nuestros hermanos nos necesitan, los parrilleros y voluntarios estamos presentes como buenos venezolanos. Transformar el dolor que nos embarga en un plato caliente y en una señal de esperanza ha sido el verdadero propósito de toda esta labor; esto es lo que yo sentí. Ver cómo los fogones nos unían fue algo muy emotivo. Gente que no nos conocíamos, gente que no éramos amigos, confiaron en nosotros y nosotros confiamos en ellos; de verdad que esto ha sido muy bonito. Y este fin de semana continuo con una labor fuerte allá en La Guaira, me voy para allá si Dios quiere”.

Por su parte, Esteban Luján, chef maestro parrillero (@estebanlujanvzla), compartió la vivencia personal que lo motivó a dedicarse de lleno a la preparación de alimentos:

“Para mí fue muy importante hacerlo porque en la tragedia de Vargas yo viví la otra parte, la parte de estar abajo, la de estar luchando y ayudando a la gente como rescatista. Estaba claro de lo que estaba haciendo la gente allá, de lo difícil que es esa labor, de lo complicado de trabajar con las uñas y de lo poco que se obtiene en alimentación, porque abajo no hay dónde comprar ni dónde comer. Sé que todas las comidas y todo el apoyo que enviamos estaban llegando a las personas en el momento de mayor necesidad; por eso, al no poder estar en primera línea por un problema de salud en mi pie derecho a causa del pie diabético, entregarme por entero a cocinar para ellos fue sumamente gratificante”.

Sazón con propósito en las zonas afectadas

La movilización especial exigió improvisar espacios de cocción y coordinar una logística compleja para garantizar entregas oportunas. El operativo inició con el traslado de 100 cachitos hacia Macuto y Caraballeda, seguido de 350 almuerzos distribuidos entre el refugio Virgen del Carmen en Catia La Mar (200 raciones) y personal médico chileno (150 raciones). Posteriormente, se brindaron 80 platos elaborados en la comunidad de Morón y zonas de Colinas, así como la preparación proyectada de 300 choripanes para acompañar una jornada médica en la costa varguense.

Asimismo, la labor directa de los cocineros permitió despachar 370 platos servidos —elaborados a partir de 28 kilos de insumos proteicos— hacia las brigadas de búsqueda ubicadas en los urbanismos de la Gran Misión Vivienda en Caraballeda. Gracias a la suma de alianzas con empresas del sector y la articulación con Cáritas de Venezuela, este grupo de voluntarios alcanzó un despliegue cercano a las 4.000 comidas en la entidad.

La Montserratina no ha cesado las ayudas, continúan los esfuerzos de toda la operatividad para seguir ayudando a quienes hoy más lo necesitan.

Para conocer más sobre esta iniciativa, sus próximas jornadas de atención comunitaria y momentos especiales, puede seguir a La Montserratina a través de sus cuentas oficiales en Instagram, Facebook, X como @lamontserratina y en TikTok como @lamontserratinavzla

Comstat Rowland 

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