Moda

Tucuchire celebra dos décadas de artesanía y evolución

Después de veintiún años construyendo un nombre propio dentro del universo de los trajes de baño venezolanos, tucuchire inicia una nueva etapa desde un espacio concebido para elevar la experiencia de compra y presentar el trabajo artesanal que ha definido a la marca desde sus inicios. Su fundadora y directora creativa, Federika Madriz, abre un showroom en Los Chorros y revela The Origins, una colección que encapsula su evolución como diseñadora y el refinamiento técnico alcanzado por su equipo de producción.

Una diseñadora que siempre trabajó con las manos

La historia de tucuchire comienza mucho antes del primer traje de baño. De niña, su talento manual le valió el apodo de “recorta y pega”. Años después, tras graduarse de abogado en la Universidad Católica Andrés Bello, la vida la llevó de regreso a lo artesanal: una amiga del colegio le ofreció enseñarle a hacer trajes de baño porque necesitaba clientes para impulsar un taller que estaba empezando y allí encontró su verdadera vocación.

Dos décadas de Tucuchire entre tradición y diseño

Lo que empezó vendiéndole a amigas desde casa se transformó en un recorrido de dos décadas: una tiendita improvisada en la terraza de otra amiga, distribución en tiendas de centros comerciales, un espacio tipo showroom propio en su taller de confección y, finalmente su primera tienda en el Centro Comercial Galerías Los Naranjos en 2019.

El origen del nombre y el origen del oficio

Tucuchire toma su nombre de una playa escondida en la península de Paria, un lugar al que solo puedes llegar con los pescadores en peñero desde playa Medina. Esa mezcla de belleza remota y naturalidad auténtica define la estética de la marca: piezas limpias, funcionales, atemporales y profundamente caribeñas sin necesidad de declararlo.

La marca se distingue por una confección minuciosa que combina tradición artesanal con estándares de atelier. Desde hace doce años, tucuchire confecciona sus propias piezas con costureras que por más de diez años se han capacitado con un solo objetivo: acabados impecables. Cada traje de baño se hilvana antes de coserse, un detalle casi inexistente en la moda de baño contemporánea y que garantiza cortes perfectos y acabados impecables.

Telas de primera, confección duradera —clientes suelen describir sus piezas como “indestructibles”— y un enfoque absoluto en la funcionalidad han convertido a tucuchire en un referente silencioso pero constante entre las mujeres de familias caraqueñas, desde las adolescentes hasta sus madres y abuelas.

Una nueva generación entra en escena

Este año marca otro hito en la historia de la marca: la incorporación de Camila, hija de la diseñadora, recientemente egresada de la UNIMET, como parte del equipo directivo.

Con 23 años, Camila aporta la visión fresca que exige el mercado actual: comprensión del consumo digital, sensibilidad contemporánea, nuevas dinámicas de comunicación y una mirada estratégica que equilibra tradición con modernidad. Su llegada consolida una transición natural entre generaciones y sella el inicio de un proyecto ambicioso: la expansión de tucuchire con una segunda sede y una propuesta más experiencial.

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