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IESA presenta resultados del GEM 2025: «Solo el 1,9% de los emprendimientos venezolanos sobrevive a la crisis y la inflación»

La realidad del emprendimiento en Venezuela, según los hallazgos del GEM 2025, muestra un panorama de contracción estructural y resistencia ante un entorno económico extremadamente adverso. A continuación, se presenta una radiografía de lo que sucedió con el ecosistema emprendedor en el país durante el último año.

Este miércoles 18 de marzo se presentaron de forma oficial los resultados del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Venezuela 2025 en las instalaciones del IESA. Este informe se ha consolidado como el estándar a nivel nacional para la medición y comprensión del fenómeno emprendedor, ofreciendo una lente multidimensional del actual contexto venezolano.

Esta evaluación fue posible gracias a la alianza estratégica entre el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA) y la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), a través de su Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES). Dicha colaboración garantiza la independencia técnica, lo que permite traducir los datos crudos de las percepciones de los actores del ecosistema emprendedor venezolano, para convertirlos en una narrativa estratégica capaz de orientar tanto la política pública como la reingeniería del ecosistema emprendedor, y los aportes desde la escuela de gerencia, las universidades, empresas, multilaterales, entre otros actores.

El profesor Carlos Jaramillo, vice presidente del IESA dio la bienvenida a la presentación, agradeciendo la participación de los aliados y patrocinantes. La moderación estuvo a cargo de Edwin Ojeda, profesor del Centro de Innovación y Emprendimiento del IESA e investigador del GEM, quien destacó el respaldo institucional de la CAF -Banco de desarrollo de América Latina y el Caribe, Banco Mercantil e EY.

Este estudio del ciclo 2025 se fundamentó en dos pilares metodológicos estandarizados globalmente:

Encuesta a la población adulta (APS): Con una muestra de 1.888 adultos, este diseño permite realizar inferencias estadísticas sobre las percepciones de aproximadamente 18 millones de venezolanos en edad productiva, capturando tanto la dinámica formal como la informal.

Encuesta Nacional de Expertos (NES): Recoge las percepciones de 36 expertos nacionales sobre las condiciones estructurales del entorno.

Es imperativo destacar que el GEM Global mantiene a Venezuela en el «Grupo B» (economías de ingresos medios con un PIB per cápita entre $20.000 y $40.000). Esta clasificación, basada en datos internacionales desfasados, contrasta severamente con las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), que sitúan el ingreso per cápita venezolano en torno a los $7.500. Esta «brecha técnica» resulta en comparaciones con grupos de pares a nivel global, lo cual revela las dificultades locales y subraya la relevancia de este informe como una fotografía del ecosistema emprendedor en el 2025.

Esta robustez en la captación de datos es la que nos permite analizar la metamorfosis de los indicadores que revelan una transformación regresiva en el ecosistema nacional.

El declive de la Actividad Emprendedora Temprana (TEA)

La Tasa de Actividad Emprendedora Temprana (TEA) actúa como el termómetro definitivo de la resiliencia económica de una nación. En el caso venezolano, los resultados de 2025 muestran el profundo impacto de los choques macroeconómicos en la capacidad de iniciativa del ciudadano. Según las ponencias de Luis Lauriño y Demetrio Marotta, profesores e investigadores de la UCAB, la TEA ha experimentado una caída que marca un hito de complejidad.

Comparativa de la Tasa de Actividad Emprendedora Temprana (TEA)

AñoTasa TEA (%)Observación
202322,7%Fase de relativo rebote u optimismo post-pandemia.
202411,7%Inicio de la contracción estructural.
20257,7%Mínimo histórico registrado (desde 2003).

Luis Lauriño, profesor de la UCAB e investigador del GEM, uno de los ponentes de la presentación, sostiene que el modelo de emprendimiento basado en la subsistencia (conocido coloquialmente como «emprender para comer») ha alcanzado su límite de resiliencia y se encuentra en una fase de agotamiento estructural.

A continuación, se detallan sus conclusiones específicas sobre este fenómeno:

Magnitud de la pérdida: La caída de la TEA del 11,7% al 7,7% en un año representa la salida de 1,3 millones de emprendedores. Si se analiza el bienio 2023-2025, la pérdida masiva asciende a aproximadamente 5 millones de personas, una magnitud que Lauriño ilustró de forma impactante al afirmar que equivale a «prácticamente despoblar el estado Zulia».

Deserción forzada: El ponente no define esta salida como un retiro voluntario, sino como un fenómeno de «deserción forzada» de todo el sistema. Los emprendedores se ven obligados a abandonar sus iniciativas debido a barreras de sostenibilidad insalvables que han transformado el ecosistema en un «embudo roto».

Agotamiento del autofinanciamiento (bootstrapping): Una de las causas principales es el agotamiento definitivo de los ahorros familiares que sostenían el inicio de los negocios. Sin acceso al crédito bancario (que representa apenas el 2,7% del PIB) y ante una caída del 25% en las remesas durante 2025, el emprendedor ya no tiene fuentes de capital para mantenerse operativo.

Fin del «espejismo de recuperación»: Lauriño explica que estas cifras reflejan el fin de un ciclo de «rebote económico» observado entre 2021 y mediados de 2024. El retorno a una inflación de tres dígitos (475%), la devaluación constante y la erosión del poder adquisitivo han destruido la planificación de costos de los pequeños negocios.

Impacto de la migración: La migración ha drenado capital humano crítico, ya que el 74% de los emprendedores se concentra en el rango de 18 a 44 años; precisamente el segmento demográfico con mayor propensión a la migración forzada ante la falta de perspectivas.

Asfixia y «enanismo empresarial»: El modelo también se agota por el miedo al crecimiento. Lauriño menciona que muchos emprendedores prefieren el «enanismo empresarial» —mantenerse pequeños e informales— para evitar una carga tributaria y burocrática que puede absorber hasta el 80% de las utilidades brutas en el proceso de formalización.

Según Lauriño, el emprendimiento por necesidad ha dejado de ser una opción viable para millones de venezolanos debido al colapso del consumo interno y a una estructura de costos (incluyendo la autogeneración de servicios básicos) que se ha vuelto insostenible.

Perfil demográfico y el «Embudo roto» del emprendimiento

La demografía del emprendedor venezolano es fundamental para diseñar políticas públicas que no ignoren la realidad del terreno. Los datos de 2025 dibujan un perfil de resistencia, pero con una estructura que impide el crecimiento.

Edad: El 74% se concentra entre los 18 y 44 años. Esta es la población más productiva, pero también la más propensa a migrar ante la falta de estabilidad.

Género: Existe una paridad casi absoluta en la etapa temprana (50,3% hombres y 49,7% mujeres). No obstante, en los negocios establecidos, la brecha se cierra significativamente hacia un equilibrio de supervivencia.

Estatus laboral: El autoempleo (trabajo por cuenta propia) creció hasta alcanzar el 43%, confirmando que el emprendimiento es la alternativa principal ante la precariedad del empleo formal y los salarios insuficientes.

El «Embudo roto»: Este es el hallazgo más alarmante. El 77,8% de la actividad emprendedora se encuentra en etapa naciente (negocios de 0 a 3 meses que aún no pagan salarios), mientras que apenas un 1,9% logra consolidarse como un Negocio Establecido (EBO).

La proporción crítica: La relación actual es de 4 a 1; por cada cuatro emprendedores que inician en la TEA, solo uno logra cruzar el umbral de los 42 meses para establecerse. Esta bajísima tasa de sostenibilidad revela un entorno que destruye sistemáticamente la maduración empresarial, condenando al país a un «enanismo empresarial» permanente.

Esta estructura da paso a un análisis de las fuerzas psicológicas que impulsan al ciudadano a seguir intentándolo a pesar de las barreras estructurales.

Motivaciones, percepciones y la paradoja del fracaso

Los hallazgos sobre las motivaciones, percepciones y la «paradoja del fracaso» en el ecosistema emprendedor venezolano de 2025 fueron expuestos principalmente por el profesor e investigador de la UCAB Demetrio Marotta, segundo ponente del informe.

Para Marotta, la psicología del emprendedor venezolano opera bajo una dicotomía: es un acto de necesidad extrema, pero con una ambición de impacto inusualmente alta. Por un lado, el 88% emprende para «ganarse la vida» ante la escasez de empleos, lo que representa un emprendimiento de supervivencia por definición. Paradójicamente, el deseo de «marcar una diferencia en el mundo» se situó en un 53,6% en 2025. Este dato sugiere una voluntad de trascendencia que lucha diariamente contra la complejidad del entorno.

El investigador señala que la resiliencia es una estrategia vital fundamental a pesar de las condiciones hostiles; solo 1 de cada 3 emprendedores confiesa tener miedo al fracaso. Esto no debe leerse como una temeridad voluntaria, sino como una estrategia de supervivencia: cuando el emprendimiento es la única vía para garantizar el sustento, el miedo al fracaso es un lujo que el ciudadano no se puede permitir. Esta percepción se apoya en una alta autoconfianza, donde el 79% cree poseer los conocimientos necesarios, aunque esta autopercepción choque frontalmente con la dureza del entorno.

Según los profesores del IESA e investigadores del GEM Aramis Rodríguez y Patricia Monteferrante, el diagnóstico de las 13 dimensiones de la NES permite entender por qué el «embudo» está roto. El análisis revela una paradoja estructural:

Punto más alto: El apoyo cultural y las normas sociales. El venezolano valora y respeta el emprendimiento como una carrera deseable.

Puntos más bajos: El financiamiento y las políticas gubernamentales

(burocracia y carga fiscal).

Fortalezas aisladas: La formación empresarial en educación superior (IESA/UCAB) es un pico positivo dentro de un ecosistema que, por lo demás, es limitante y estancado.

Análisis «So what?»: El estanque seco. El Índice Nacional de Contexto Emprendedor (NECI) 2025 otorga a Venezuela un puntaje de 3,23, ubicándola en el penúltimo lugar del ranking mundial, cerca de Angola y a una distancia abismal de líderes como los Emiratos Árabes Unidos, Taiwan, Arabia Saudita, entre otros.

La conclusión es ineludible: el estanque financiero no tiene agua. Sin canales institucionales funcionales, la energía individual («agua en ebullición») se disipa sin llegar a convertirse en empresas sólidas. Esta precariedad convierte a la tecnología en la única palanca de supervivencia capaz de saltar las barreras institucionales.

Una vez finalizada la presentación, los asistentes y medios de comunicación iniciaron una ronda de preguntas que enriqueció el debate sobre el funcionamiento del ecosistema en el país, tomando como ejemplo exitoso el caso de Cashea y el rol clave de la tecnología en el crecimiento del emprendedor.

El rol de la tecnología y la visión de los facilitadores

La tecnología es el gran habilitador para compensar las debilidades del ecosistema. Según Nunzia Auletta, Directora Académica del IESA y Alberto Afiuni, Country Managing Partner de EY Venezuela y vicepresidente del Consejo Directivo del IESA, existe un «privilegio digital» que marca la brecha del éxito.

La directora académica reveló que, desde la pandemia, se han creado aproximadamente

3.000 emprendimientos de base tecnológica. Aunque es una cifra ínfima frente a los millones de negocios de subsistencia, estos representan el núcleo de potencial escalabilidad del país.

Afiuni por su parte explicó que el uso de herramientas digitales para ventas cayó del 68% al 43% debido a la crisis de servicios públicos y a los altos costos macroeconómicos. No obstante, la percepción de la importancia de la Inteligencia Artificial (IA) para el futuro es alta (6,4/10), siendo vista como una palanca esencial para compensar la limitación de recursos.

El líder de EY aprovechó para resaltar el lanzamiento del «Diplomado Tech», una iniciativa conjunta entre el IESA, la UCAB y la UNIMET; un símbolo de resiliencia académica diseñado para formar a una nueva generación empresarial.

Recomendaciones por sector para una hoja de ruta estratégica

El lanzamiento del GEM 2025 también resaltó un conjunto de recomendaciones clave para transitar de la «promoción del registro» hacia la «protección de la sostenibilidad». El consenso de los expertos, en el que también intervino Gustavo García Chacón, vicerrector administrativo de la UCAB, clasificó estas acciones por sector:

Sector público

Métricas de supervivencia: Abandonar el éxito basado únicamente en el número de inscritos en el Registro Nacional de Emprendimientos y enfocarse en la tasa de transición a negocios establecidos.

Reforma fiscal y racionalidad: Implementar periodos de gracia de 3 a 5 años para nuevos negocios. Es urgente ajustar la Unidad Tributaria (UT) con racionalidad económica y no meramente recaudatoria para evitar la quiebra prematura.

Simplificación de costos: Reducir los costos excesivos de los registros mercantiles, los cuales fomentan la informalidad.

Sector privado y banca

Microcréditos transaccionales: Innovar en productos financieros basados en el comportamiento transaccional y el flujo de caja, en lugar de exigir garantías reales que el emprendedor no posee.

Integración de cadenas de valor: Las grandes empresas deben certificar y absorber a emprendedores locales como proveedores para generar demanda real.

Academia y emprendedores

Formación en eficiencia extrema: Capacitar en gestión multimoneda y optimización de costos en entornos de alta volatilidad.

Asociatividad (Clusters): Fomentar la unión de emprendedores para compartir costos logísticos y de servicios básicos.

Venezuela debe transitar hacia un ecosistema de calidad

El informe GEM 2025 es concluyente: el modelo de «emprender para comer» ha tocado su techo estructural. La resiliencia ya no es una opción romántica, sino una estrategia de supervivencia que está agotando el capital humano del país.

Es imperativo forjar una alianza público-privada que establezca las reglas del juego. Sin una intervención sistémica, Venezuela consolidará un tejido empresarial de baja productividad, perdiendo su talento más calificado a causa de la migración. Proteger a quienes aún deciden crear e innovar en el país debe ser la prioridad nacional inmediata.

Equipo GEM Venezuela: profesores e investigadores del IESA Edwin Ojeda, Aramis Rodríguez, Susana Chu, Patricia Monteferrante y Jenifer Campos.

Equipo de profesores e investigadores de la UCAB: Luis Lauriño, Demetrio Marotta, Gustavo García, Anitza Freitez, Luz Aimara Morales y Gabriela Ponce.

NOTA DE PRENSA IESA

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