Dayana Leandro – Periodista

Disfruta a plenitud el ritual de darse el 31 de diciembre un baño especial con sal, azúcar, leche, miel y burbujas.

Dayana expresa muy alegre el placer que le genera, lo que a su juicio es la época más linda del año, porque según su experiencia es un tiempo que propicia la esperanza e invita a soñar.

«Triplemente más especiales, triplemente más esperadas, necesitamos con urgencia conectarnos con la esencia de la Navidad. Hacer un ajuste y cuenta de cómo ha sido, este año 2020. Ser agradecidos, apreciar esos regalos que nos da Papá Dios como: la salud, la familia, el amanecer y poder disfrutar de un cafecito, y volver acostarse a dormir. Esos son regalos que dábamos por sentado y tenemos que darnos cuenta que son bendiciones.

Estas navidades en pandemia van a ser diferentes, me imagino que no de grandes fiestas, porque todavía hay que guardar el distanciamiento social. Así que las vamos a apreciar mucho más y ser selectivos con quiénes vamos a pasarlas. Por supuesto que extrañaremos a los que se fueron tanto del país, como del plano físico. Sin duda serán unas navidades especiales, a volver a lo básico. No quiero que se entienda que lo básico es poco, sino a lo que realmente tiene valor. Para mi serán hermosas y selectivas.

Dayana tiene varias tradiciones y rituales que ha ido acoplando a su manera y estilo de vida. «La tradición del 24 es celebrar la llegada del Niño Jesús, reunirse en familia y tener una cena abundante. No necesariamente siempre ceno el 24 el plato típico navideño. Confieso que en algunos años hemos cambiado el menú, incluso hicimos un año comida árabe y fue espectacular. Lo importante es reunirnos en torno a la buena mesa, la conversación hacer un intercambio de regalos. Por supuesto el 25 de diciembre abrir los regalos que trajo el Niño Jesús porque yo tengo chiquititos y desde entonces el 24 con la llegada del Niño Jesús y abrir los regalos el 25 es una de las cosas más esperadas tanto por los peques, como por mí, como mamá por ver esa cara de felicidad al abrir los regalos, no tiene precio.

El 31, para mí es muy importante pasarla bien. Yo siento que como pase el 31, pasaré el resto del año. Ese día sí me gusta tener rituales como estrenar en la medida de lo posible, la ropa interior depende del año a veces roja, a veces amarilla. Por lo menos la ropa interior que sea nueva, me encanta estrenar pijamas y sábanas. Me gusta hacer un baño ritual, primero con sal, después con azúcar, leche, miel y algo de burbujas y siento que son cosas que me llenan y me preparan para lo nuevo del siguiente año. Mi mamá, siempre preparaba lentejas, ahora que no está, una forma de honrarla para mí es preparar las lentejas. No siempre salgo corriendo con la maleta, depende de la dinámica. Puede que sí lo haga o reciba el año con dinero en la mano. Algo, muy mío y también es de mi papá, es que generalmente brindamos con burbujas y yo le echó un splash de champagne, prosecco o espumante a la gente como símbolo de bienestar y prosperidad y créeme a los que le caen esas góticas les va bien».

Tu comida infaltable:
Hallaca, ensalada de gallina, pernil y el pan de jamón.

Tu música preferida:
Los clásicos en inglés! Michael Bublé tiene un disco de Navidad buenísimo. Gaitas viejas, Maracaibo 15, Guaco, etc! De todo un poco.

Lo qué más te gusta y divierte:
«Comprar regalos, aunque puede ser agotador encontrar el regalo ideal para cada quien. Luego comer y beber por supuesto.

No tengo una fecha fija para colocar la decoración navideña, este año la puse 29 de noviembre y seguro la quitaré la primera semana de enero. Me identifico más con el arbolito. Es el que no falta en mi decoración, aunque tengo varios Santas. Creo que este año también haré un pesebre porque mis peques ya empiezan a entender el sentido de la Navidad y quieren que hagamos uno.

  • Stefany Hernández: Su navidad de 1993 es inolvidable, pues recibió su primera bici.

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